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¿Dicen que tienes la mente muy sucia? Simplemente contesta: "No, solo que tengo una mente muy sexy"

sábado, 21 de julio de 2012

Esa lejanía, puta lejanía...



Esa lejanía que te rompe.


   "Hay varios tipos de lejanía. 
Una surge cuando notas,
 que se crean barreras insalvables entre 
tú y otra persona. Cuando se pierde la 
complicidad y dejan de ser interesantes
 los motivos que os unían. En este caso, 
no pasa nada. Fue algo que te acompañó 
durante un tiempo, después acabó. 
Conservas sólo buenos recuerdos de esa relación, 
sabiendo –tal vez con un poco de melancolía-
 que nunca volverás a recuperar lo perdido. 
Otra lejanía, es la dolorosa. Es poner distancia 
antes que alejar. Tal vez, porque tan sólo su 
presencia, nos impide echar el vuelo para
 continuar nuestra vida. Es la distancia que
 aleja a la persona definitivamente de nosotros
 porque el fin que los dos buscamos, es diferente. 
A veces también se da la lejanía, cuando no se 
cuida una relación. Cuando la desidia ocupa el 
lugar de los detalles, y nunca hay tiempo para nada. Entonces todo se enfría, y ya nada es lo que era.
 Una sonrisa... ya no provoca las nuestras,
 ya no apetece abrazar... y no se siente ni frío ni calor.
 La persona estando presente, causa la misma 
sensación que cuando está ausente. Sin embargo, 
a pesar de todo esto... creo que no... 
Creo que aunque la lejanía deje de devorar
 cuando se acepta, nunca desembocará en
 las aguas del olvido. Porque no se puede
 olvidar una relación, que ha sido 
siempre de un “te quiero” contenido..."

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