Es tan bonito, esa sensación
que parece tan absurda que incluso
parece mentira, sales de tu casa,
esa en la que recuerdas cosas malas
que te destrozan, sales al encuentro
del mar.
Caminas, sigues caminando y tu mente se relaja entre
caladas te entran tan hondo en tus pulmones que tienes que toser para poder respirar, cruzas la calle
y llegas a la carretera desierta donde mañana desfilarán turistas que buscan la paz en estas aguas, cruzas y caminas, pero antes te quitas los zapatos para dejarte conquistar por esta tierra.
y llegas a la carretera desierta donde mañana desfilarán turistas que buscan la paz en estas aguas, cruzas y caminas, pero antes te quitas los zapatos para dejarte conquistar por esta tierra.
La arena te envuelve los pies, pero tu
sigues como si nada, no quieres despertar,
ves el mar allí, en el final, todavía no
ha amanecido, pero pronto lo hará, y entonces
volverás a ser la misma de siempre, esa mujer
normal.
Te quitas la ropa, y tu
piel queda al descubierto
ante el mar, un paso hacia
el hace que te sientas parte
de esta tierra, las olas te
golpean, pero tu siempre dices, que prefieres que te golpeen olas, antes que te golpee la vida.
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