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¿Dicen que tienes la mente muy sucia? Simplemente contesta: "No, solo que tengo una mente muy sexy"

lunes, 1 de octubre de 2012

Amor anciano.

    Siete de la tarde, bendita sea ella, 
le conocí, pasando una amarga era, 
caminando entre personas que sabían 
más que yo, que lo que se dice para
siempre lo será a través del tiempo.

  Rozando mi tormento, meses de 
amargo intento, suplicaba tu cariño 
cada día como un cielo, lo miraba
y me hacía suspirar en el intento, 
cada vez que tus labios intentaban 
darme un suave beso.

  Eran otros tiempos, la gente hablaba
 más, las cosas estaban mal si no llevabas 
la alianza, si no consagrabas tu amor con el
 máximo el cariño prohibido se haría aún
más amargo, pasaron los años, eramos
 jóvenes y adultos, preferíamos seguir estando 
así, siempre juntitos, abrazados, eterno cielo de
 sonrisas y caricias, una boda llegó, yo todavía
estaba fría. 

 Luna de miel preciosa, 
la mejor de mi vida,
 consagramos 
nuestro amor como lo dictaba la eucaristía, 
proseguíamos a unir cuerpos como en 
una fantasía, nuestro tiempo pasó,
como en una letanía, padres éramos 
ahora, la vida cambia, nuestros hijos 
crecieron y se fueron de casa, partieron 
en busca de otra vida insana, la que en 
estos tiempos desean pastillas azuladas,
 no podía creer como había pasado el tiempo,
parecía que ayer mismo éramos niños 
pequeños, ahora paseamos, cincuenta años
 casados, bodas de plata ya pasaron, 
las de oro ya llegaron, estamos muy a gusto
 en casita recostados, recordando el 
"para siempre" que un día nos juramos.



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