No pidas algo que no te daré,
no sufras por algo que no tengo
en mi piel, solo lloras, rogas,
mueres y te ahogas por ver algo
que ahora mismo cuelga de la soga.
Pretender pedecer en el zulo de
la piel, de una mujer de ojos azules
y calmantes a la vez, acordarte de
sus sábanas pegadas en tu piel, cual
fantásma sufre y llora en su merced.
No esperes comprender mis escritos
malditos, marchitos llenos de sangre
perdida en mis domingos llenos de
miséria perdida escondida en cada
piso, llenos de recuerdos malditos
que viven en olvido.
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